Cinco personas Detenidas por secuestrar, violar y descuartizar a un niño de 11 años en un ritual satánico

Mario Agustín Salto tenía 11 años cuando su cuerpo sin vida, que había sido descuartizado, fue hallado en la localidad de Quimil, en Argentina. El joven fue secuestrado cuando iba a pescar y sometido a un ritual satánico. La investigación del caso ha detenido a cinco personas de una misma familia acusados de haber torturado y asesinado a Mario.

Un año y medio después de que se encontrase en bolsas de basura el cuerpo desmembrado de Mario, cinco personas acusadas de la muerte del joven han sido detenidas. La autopsia determinó que la víctima fue violada, colgada de un árbol con un alambre y descuartizada viva durante la celebración de un ritual satánico.

Los detenidos, miembros de una misma familia, eran vecinos de la misma localidad que Mario y le conocían previamente. Uno de los ellos, al que apodan «El Brujo», sospechoso de ser el ideólogo del crimen, se involucró en el esclarecimiento del caso e incluso ofreció a la familia ayuda económica y participaba en las movilizaciones que pedían justicia para Mario.

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A parte de Miguel Ángel Jiménez, el apodado «El Brujo», de 58 años, han sido detenidos su esposa, Arminda Lucrecia Díaz, de 57 años, directora de la Escuela y docente del Profesorado Secundario para Adultos, su hijo, Alfredo Daniel Albarracín, de 40 años y Pablo Ramírez, alias «El Loco» de 38, todos con residencia en Quimil. Previamente, había sido detenido Rodolfo ‘Rody’ Sequeira, acusado de ser el secuestrador del niño.

Según informa el diario ‘Clarín’, la jueza del caso aseguró que, en el domicilio de la familia de uno de los acusados, se encontraron «muchísimas evidencias» del crimen. Los perros de la patrulla canina, que estrechó el cerco sobre los acusados, encontraron también un altar preparado para realizar ritos demoníacos.

Por mucho tiempo, sino es que desde el inicio de la creación (Génesis 3:1), el enemigo ha tratado de engañar a las personas para que desobedezcan a Dios y busquen la facilidad de los placeres de la vida en pecados y actos atroces, por unos simples momentos de satisfacción.

La realidad es que el final de todo esto es destrucción eterna, pues todos rendirán cuentas ante el Señor de las acciones que se cometan; sin embargo, hay redención ya que Jesús murió en la cruz del Calvario para darnos vida y salvarnos del castigo eterno por el cual debíamos pagar.