«Él es el agua viva» Surfista judío llenó el vació de su corazón al conocer a Jesús

Cuando tenemos un encuentro con Nuestro señor Jesucristo, Nuestra vida da un giro enorme, el trae esos cambios en nuestras vidas, el siempre estará alli con nosotros, para ayudarnos a cambiar, este es el caso de un joven judio, quien fue transformado por Dios.

Un surfista judío abandonó su estilo de vida liberal al conocer a Jesús leyendo el Nuevo Testamento. Aceptó a Cristo y su vida tuvo un rumbo diferente.
Yoav amaba surfear en las aguas del océano y vivir un estilo de vida «libre», según su propia voluntad. El joven viajó a varios países, como Costa Rica, India y Sir Lanka, con el fin de atrapar las mejores olas en playas paradisíacas.

Sin embargo, todavía sentía que faltaba algo en su vida hasta que descubrió la fuente del Agua Viva que finalmente apagó su sed espiritual.  Yova nació en una familia judía, pero nunca le gustó seguir todos los mandamientos judíos y se volvió reacio a la religión.
El joven descubrió que el surf no solo era un pasatiempo, sino su propósito en la vida y terminó involucrándose en fiestas rave, drogas y mujeres. Pero este estilo de vida no le trajo felicidad y siguió sintiendo un vacío en su corazón.
Durante su servicio militar, el joven conoció a una soldado que era judía mesiánica. Su testimonio cristiano llamó su atención. Un día, Yoav se acercó a la mujer cristiana y ella le compartió el Evangelio.
Al enterarse de las buenas nuevas, Yoav sintió que su corazón cobraba vida, por lo que pidió un Nuevo Testamento a su compañera cristiana. Cuando el joven judío leyó las palabras de Jesús, fue como un gran proyector que iluminó los lugares oscuros de su corazón. Encontró una fuente de agua viva en Jesús que nunca se secaría.  
Yoav aceptó a Jesús como su Salvador y experimentó una transformación de vida. Según el judío, antes de conocer el Evangelio, admiraba a las personas exitosas. Pero, hoy, entiende que incluso conquistando todo lo que se quiere, sin Yeshua, siempre faltará algo, como una montaña rusa de altibajos.
“Hoy, no necesito una montaña rusa. No tengo que hacer nada en particular o sentirme amado por una persona en particular porque sé que soy amado por Dios”, testificó Yova a One for Israel Ministries.